Después del primer mes de montaje, las vigas IPN 300 mantuvieron la flecha dentro del rango esperado incluso con las cargas de viento extremas. El corte por fibra óptica dejó los bordes sin rebabas, lo que aceleró el armado de las uniones atornilladas. La comunicación con el equipo técnico fue fluida, aunque el envío de los planos de punzonado tardó dos días más de lo previsto. En general, la calidad del acero laminado justifica la inversión para naves de almacenamiento masivo.
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